* * * Última actualización de esta Web: 10 octubre 2013 * * *

 
  Conduciendo hacia el Amor a mis Circunstancias  
Último añadido: 10 Oct. 2013

 
Conduciendo hacia el Amor a mis Circunstancias



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1) ¡Todo es energía! ¡Todo fluye e interacciona contantemente con su entorno!
En lo humano, los canales por donde discurren las energías
son los vínculos emocionales que vamos creando con personas y situaciones.

2) Por nuestra Respiración discurren los fluidos
a través de los cuales interactuamos con las energías de este Mundo.
Según mi modo de respirar y lo que esté en mi Conciencia en cada momento,
así será la forma de relación con mi Cuerpo, los demás y mis circunstancias.

3) Una respiración serena y profunda por sólo ambas fosas nasales,
genera en mí un estado de quietud mental y serenidad emocional
que hace posible amplia apertura hacia aquello que traiga a mi consciente,
hacia lo cual se va creando una relación cada vez más armónica.

4) En ese estado de paz interior, envuelvo de paz aquello que piense,
pues ese pensamiento me enlaza con la realidad de lo pensado,
sus fluidos se entrelazan con los míos y nos influye a ambos.
Si persisto en mi paz mientras tanto, la distorsión que existiera
entre mi fuero interno y la realidad de lo pensado,
irían acercándose hacia la empatía y colaboración recíproca.

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5) Las personas y situaciones que más me afectan, por mis vínculos con ellas,
son con las que más ampliamente puedo entrelazarme en estas pretensiones,
pues la "intensidad" con que me afectan, sea en negativo como en positivo,
define la amplitud del canal de interacción y las posibilidades de influencia.

6) Si en esta acción consciente meditativa mantengo los ojos abiertos,
estaré incidiendo en "la realidad cotidiana" de la circunstancia que trato.
Con los ojos cerrados, si bien me ayuda al comienzo a estar más centrado,
estaré más cerca de los niveles de la ensoñación y con menor eficacia.
Si el aire que respiro es limpio y fresco, más intensa será mi consciencia.

7) Con esta forma de envolver de mi estado interno sereno una situación,
logro más eficacia de armonía sobre ella que con mis mejores palabras,
pues es mi Estado Interno el que da el matiz de cómo llega a los demás
aquello que pretendo transmitir y el que va creando mi relación futura.

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8) Me centro, pues, en una respiración serena y profunda,
reteniendo por un instante el aire, su energía, en mi interior,
para soltarla luego sin esfuerzo al abandonar de pronto su retención
y percibiendo la relajación corporal y mental que me produce.

9) Voy centrando mi atención hacia el estado que serenidad en el que adentro,
así los "pensamientos" se transforman en "sensación" de quietud y bienestar.
Y una vez la tenga afianzada, traigo a mi mente la situación a armonizar.
En lugar de "situación" puede ser "persona" con la que me quiero armonizar,
o bien "una parte de mi cuerpo o mi persona" con la que esté en conflicto.

10) En la conciencia de mi paz interior y de que en mi mente está esa situación,
percibiendo de ella lo que solía generar sentimiento de discordia en mí
pero sin que me haga perder el estado de sosiego interno,
hago posible que entre nuestras diferencias se disuelvan las confrontaciones,
dando lugar a más tolerancia, más apertura y menos prejuicio condicionante.
Y esto irá siendo lo que hallaré en mi próximos encuentros con ella.

11) Si en algún momento pierdo mi estado de serenidad y paz interior,
dejo de pensar en la situación y me aplico a armonizar mi estado interno,
centrándome de nuevo en los modos de mi respiración serena y profunda.
Según sea el tiempo empleado en la consciencia del confluir interno
de la situación a armonizar y del estado de paz en el que me percibo,
así será la amplitud de eficacia que lograré en lo que estoy pretendiendo.

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12) Recordemos que todo es "una estructura de energía",
llamémosle cosa, persona, colectivo o situación,
y al respirar desde "mi consciencia puesta en alguna de ellas",
estoy haciendo que sus fluidos lleguen a mí y los míos hacia ella,
interaccionando con "la verdad que exista en mi actitud y mi pensamiento",
que es lo que anteriormente fue creando los modos de nuestra relación.
Al inhalar tomo de lo suyo para que interactúe en mi interior,
y al exhalar le transmito el fruto de esa interacción para que la absorba.

13) Con esta acción interna, los grados de afectación se van disolviendo
y voy adquiriendo entendimiento de lo que esa situación requiere de mí
y el sentido que tiene ella en mi presente, pues es mi Vida quien la genera.
Si es algo referido a mi cuerpo o mi persona, debo entender que…
cada parte de mí tiene sus propias necesidades de expresión,
y aquello que margino o que uso en exceso, requiere de ser considerado
para que toda mi estructura física y psíquica avance de forma equilibrada.
Los modos de mi cuerpo responden a los modos de mi personalidad,
mostrándose ésta en cada Órgano, Músculo, Articulación y Sistema.

14) Cuando expreso "una situación", puede entenderse como "personal, social,
familiar, laboral, económica,…". Y si digo "una persona", puede ser "hijo,
mi pareja, padres, amigo, familiar, colega, jefe, subordinado, vecino,…"
Y lo que procuro cuando permito que su energía llegue a mi interior,
es que mi Ser la acoja con serenidad y amor,
emanando hacia ella mi deseo de concordia y entendimiento,
pues son mis actitudes las que crean los modos de aquello que me envuelve.
Si en mi interior me voy sintiendo bien con esa situación en mi consciencia,
es que en lo externo se va consolidando esa nueva forma de relación.

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15) Sé que el Magnetismo de complementariedad y correspondencia
es el que rige todos los acontecimientos de la Vida en los mundos físicos.
Y al igual que mi primera respiración al nacer me posibilitó interaccionar
con la consciencia colectiva existente en la atmósfera terrestre,
cuando enfoco mi consciencia hacia una situación determinada,
con ella interactúo de una manera especial y en función de la condición
que en mi Ser voy dando lugar con las actitudes en las que me sitúo.


Angel Baña

 


10 Oct. 2013
   
 
 


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